Serie
Los poemas que me han educado
Una educación afectiva a través de la poesía

Presentación
Hay poemas que he leído y hay poemas que, de alguna manera, me han educado.
No los escribí yo, pero algunos forman parte de mi historia. Llegaron en momentos diferentes, a veces por casualidad, y encontraron palabras para experiencias que todavía no sabía nombrar. Otros me hicieron mirar de una manera distinta aquello que creía conocer o abrieron preguntas que han seguido acompañándome mucho después de cerrar el libro.
Con los años he ido construyendo así una especie de poemario propio compuesto por poemas ajenos. No propio por su autoría, naturalmente, sino por la relación que he establecido con ellos y por el lugar que han terminado ocupando en mi vida.
También me han educado afectivamente. Han participado, de maneras diferentes, en mi forma de reconocer emociones, acercarme a la belleza, atravesar determinadas experiencias y comprender algo de mí mismo y de los demás.
Quiero reunirlos aquí poco a poco.
No como una antología de mis poemas favoritos ni como un ejercicio de crítica literaria. Me interesa volver a cada uno desde la experiencia: recordar cómo llegó hasta mí, qué encontró en aquel momento, qué removió, qué me enseñó y qué permanece hoy de aquel encuentro.
Son poemas que me han acompañado, interrogado, consolado, incomodado o ayudado a mirar.
Poemas que, de distintas maneras, me han educado.
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