
El autor
Félix Larriba
Psicólogo · Psicoterapeuta · Escritor
Quién soy
He procurado vivir con los pies en la tierra y, al mismo tiempo, permitirme sentir y escuchar esa guía interior que todos podemos atender o ignorar. Mirando hacia atrás, siento que mi vida se ha ido moldeando como una escultura, a través de las decisiones tomadas, los lugares vividos, las personas encontradas y las experiencias buscadas, adquiriendo poco a poco una forma vinculada al propio sentido de la existencia del ser.
Tenerife ha sido mi lugar de referencia durante la mayor parte de mi vida. Allí he desarrollado una parte importante de mi trayectoria profesional, vinculada a la psicología, pero también a la dirección de un proyecto educativo de posgrado y empresarial. Una vida profesional asentada en lo concreto que, lejos de limitar otros caminos, me ha permitido abrirlos.
He tenido la oportunidad de vivir en distintos países y enriquecerme con sus culturas. No he buscado simplemente conocer lugares, sino encontrar una forma de vincularme a ellos, participar de su vida e impregnarme de algún aspecto de su cultura. En algunos de ellos, como Perú y Bolivia, viví varios años, permitiendo que cada experiencia ampliara mi manera de comprender el mundo y al ser humano.
En Buenos Aires ese vínculo surgió a través de la música. En Lisboa, a través del teatro y la música. En Perú, además de la antropología, el arte y la música, desarrollé especialmente mi camino en la psicoterapia, formándome como logoterapeuta. En Perú y Bolivia encontré también la posibilidad de abrirme a otras cosmovisiones y a maneras diferentes de comprender al ser humano, su relación con la naturaleza, la comunidad y aquello que lo trasciende.
Otros viajes han respondido de manera más directa a esa inquietud por experimentar y conocer. En Tailandia me acerqué al masaje tradicional tailandés y a una forma de entender el cuerpo que ampliaba nuevamente mi perspectiva. India ocupó un lugar especial: viajé allí para explorarme y acercarme desde la experiencia a tradiciones que me interesaban desde hacía tiempo. La meditación vipassana y mi formación como maestro de yoga formaron parte de ese recorrido. No buscaba únicamente adquirir conocimientos, sino experimentar aquello que quería comprender.
Diferentes lugares, culturas y experiencias han ido ampliando así mi mirada. No como una acumulación de viajes o disciplinas, sino como partes de un mismo recorrido: conocer, experimentar, abrirme a otras formas de comprender y dejar que cada encuentro pudiera transformar también mi propia manera de mirar.
Esa forma de aproximarme a las cosas —experimentar, observar, estudiar y tratar después de comprender— ha atravesado también mi trayectoria profesional e intelectual.
La psicología y la psicoterapia han sido una parte fundamental de ella. A lo largo de los años he explorado y me he formado en diferentes maneras de comprender la experiencia humana: desde la logoterapia y el trabajo con el trauma hasta el cuerpo, la psicología energética, la Medicina Tradicional China y otras aproximaciones que han ido ensanchando mi mirada.
Durante años, además, he tenido el privilegio de acompañar como psicoterapeuta las historias de muchas personas. La consulta ofrece un lugar singular desde el que contemplar al ser humano: sus heridas y contradicciones, pero también su capacidad para amar, reconstruirse, encontrar sentido y transformarse. Es difícil permanecer durante tantos años cerca de esas historias sin que también cambie la propia mirada.
Mi curiosidad, sin embargo, nunca se ha detenido en los límites de una disciplina. La filosofía, la antropología, las tradiciones contemplativas, la literatura, la música, el teatro y la poesía han formado también parte de mi búsqueda. Cada una posee un lenguaje distinto y permite acercarse a dimensiones de la experiencia que otras formas de conocimiento quizá no alcanzan de la misma manera.
No creo que todas esas perspectivas sean equivalentes ni que deban mezclarse indiscriminadamente. Me interesa ponerlas en diálogo manteniendo el rigor necesario para distinguir qué sabemos, qué podemos contrastar, qué experimentamos y qué pertenece todavía al territorio de la intuición, la reflexión o la creencia. La Estética y los Estudios Culturales, junto con la Epistemología y la Filosofía de la Ciencia, amplían hoy esa mirada y me proporcionan una estructura desde la que ordenar y relacionar conocimientos, experiencias y preguntas de procedencias diferentes, interrogando también cómo conocemos, cuáles son los límites de nuestros métodos y de qué manera la cultura y el arte participan en nuestra comprensión de la realidad y del ser humano.
Parto también de una convicción que atraviesa mi manera de comprender al ser humano: el ser no se agota en el yo biográfico ni en aquello que podemos explicar sobre nosotros mismos. Existe una dimensión trascendente de la existencia que forma parte de mi manera de estar en el mundo y de interrogarlo.
Algunos lugares, especialmente determinados yacimientos arqueológicos, me han abierto secretos desde un lugar difícil de explicar. He necesitado después poner palabras a esas experiencias para que permanecieran conmigo y no quedaran únicamente como algo vivido. Del mismo modo, mi experiencia como constelador, como terapeuta de regresiones y también como participante me ha permitido abrirme a una dimensión energética que resulta difícil explicar con palabras y todavía más difícil someter a las condiciones de un laboratorio, pero cuya existencia reconozco desde mi propia experiencia y en su propia dimensión.
No entiendo esta convicción como una renuncia a la razón ni como una razón para confundir experiencia y conocimiento demostrado. Al contrario, me obliga a preguntarme por los límites de nuestras formas de conocer. La realidad puede ser más amplia que las herramientas con las que, en cada momento histórico, somos capaces de comprenderla, describirla o medirla.
Quizá por eso me interesan especialmente las fronteras. El lugar donde el cuerpo y la mente dejan de resultar tan fáciles de separar; donde una experiencia personal encuentra inesperadamente una pregunta filosófica; donde un conocimiento antiguo puede ser interrogado desde lo que hoy sabemos; donde el arte expresa aquello para lo que el concepto resulta insuficiente; o donde una intuición obliga a preguntarse qué hay realmente detrás de ella.
De ahí nacen también mis libros.
No nacen de una única disciplina ni exclusivamente de mi experiencia clínica. Nacen de una vida vivida con curiosidad: de los lugares que he habitado, de las culturas que me han acogido, de las personas que he encontrado y acompañado, de mis propias experiencias, del estudio, de la práctica profesional, del cuerpo, del arte, de la contemplación y de las preguntas que algunas de esas experiencias han dejado abiertas.
Algunas respuestas las he encontrado en la ciencia y en quienes han pensado antes que nosotros. Otras han aparecido al relacionar conocimientos que inicialmente parecían alejados. Y algunas continúan siendo preguntas.
Escribir es mi manera de detenerme ante todo ello, investigarlo, ordenarlo y darle forma. Quizá sea también una continuación de aquella escultura: otra manera de escuchar esa guía interior y seguir explorando el sentido de la existencia del ser.
Los proyectos en curso
Sembrando a tientas
Estados de ánimo y depresión
La sensibilidad y el método para sanar a través del arte, la cultura y la vida
Entre la tierra y el cielo
Un método holístico para comprender la relación entre mente y cuerpo desde la Medicina Tradicional China, la Psicología Energética y la psicoterapia
Habitar el remolino interior
Desde la dignidad a la libertad